estas aplicaciones frustran los sueños socialistas

Los debates sobre la inteligencia artificial y sus peligros han estado ardiendo desde los años 70.

Los años 1770.

En los albores de esa década, un inventor llamado Wolfgang von Kempelen estrenó su última creación en Viena: Un autómata de ajedrez hecho para la archiduquesa María Teresa de los Habsburgo. Conocido inicialmente como el Jugador de Ajedrez Autómata y más tarde como el Turco, la máquina consistía en un hombre mecánico vestido con túnicas y un turbante que se sentaba en un mueble de madera que estaba recubierto con un tablero de ajedrez. El Turco fue diseñado para jugar ajedrez contra cualquier oponente que se le enfrente y lograr desafiarlo (Napoleón y Benjamín Franklin jugaron con él; el segundo perdió la partida y el primero hizo trampa).

El turco era de hecho una ilusión mecánica que permitía a un experto en ajedrez que se escondiese en su interior a manejar la máquina.

En inglés, el falso robot fue bautizado como ‘turk’ o ‘mechanical turk’, el mismo nombre que Amazon eligió para uno de sus servicios. La coincidencia no es fruto del azar: este servicio de Amazon funciona un poco como el prodigioso invento homónimo.

Amazon Mechanical Turk (AMT) se anuncia como un “mercado de trabajo” en el que “las empresas y los desarrolladores” tienen acceso a una “mano de obra escalable y a la carta”. Las plataformas como AMT nacieron de la incapacidad de la inteligencia artificial para satisfacer las necesidades de las empresas de Internet que buscan ampliar el dominio de los datos que pueden almacenar, clasificar y servir en línea. La inteligencia artificial no podía clasificar los matices de las imágenes, sonidos y textos que llenaban la Web 2.0, por lo que se necesitaban personas, más que algoritmos, para llenar el vacío. Por esto la coincidencia con la famosa ilusión del siglo XVIII.

A pesar del lenguaje publicitario que ofrece una “mano de obra” a los potenciales cliente, las plataformas generalmente no reconocen a la “mano de obra” como empleados en el sentido tradicional. En cambio, casi todas las plataformas exigen que los trabajadores acepten ser llamados como “asociados” o “contratistas independientes”, como en los casos de Rappi, Uber,  Cabify, Fiverr, Freelancer, Upwork, PeoplePerHour y el centenar de aplicaciones que vienen detrás.

APPS QUE FRUSTRAN A LOS SOCIALISTAS¿Qué tienen estas plataformas que logran fastidiar a los socialistas de todos los partidos?

Cada una de las plataformas anteriores tienen características muy particulares que molestan a un puñado de usuarios inconformes, pero agruparé esas molestias en 3 categorías: la tercerización, la falta de reconocimiento de los colaboradores como trabajadores y que el intermediario es el que se lleva la mejor parte de cada servicio. Esas parecen ser las tres categorías que más se ganan el odio de los anticapitalistas.

Tercerización: el comentario más común que puede configurarse en contra de la tercerización es que los trabajadores de los diferentes sectores de la producción y la mano de obra no calificada viven una dramática situación, por cuenta de la tercerización, al caer en manos de cooperativas o aplicaciones manejadas por empresarios perversos que violan hasta el más mínimo derecho que como ser humano y como trabajador, tienen estas personas. Que los trabajadores vienen siendo sometidos a unas condiciones feroces de explotación y maltrato laboral sumamente graves.

Falta de reconocimiento de los colaboradores como trabajadores: básicamente la controversia radica en que dichos colaboradores en estas plataformas no son reconocidos como trabajadores formales de la compañía, lo cual no les permite acceder a condiciones laborales en términos de salario fijo, protección, beneficios, salud y cotización a pensión.  Estas plataformas ofrecen la fuerza de trabajo como una mercancía más, lo cual es la raíz de la esclavitud para el proletariado.

Contra el intermediario: los socialistas a menudo argumentan que el capitalismo es ineficiente ya que engendra figuras tan malvadas como el del intermediario, de quien se piensa que roba la ganancia al subir el precio al consumidor final sin añadir absolutamente ningún valor. El sistema de lucro crea tan perversa figura, que solo es un desperdicio para la economía y un costo innecesario para el consumidor. Uno de los objetivos del socialismo es destruir al intermediario.

¿Realmente la tercerización es Satanás encarnado?

Lo es, si logras convencer a un puñado de inconformes con nulas nociones de economía. Es como tener un Turco, ya que aquí la ilusión es “estás siendo explotado”.

Desde la Segunda Guerra Mundial, la innovación tecnológica se ha expandido rápidamente. El aumento de esta ha dado lugar a un aumento del comercio, lo que a su vez estimula el aumento de la tecnología y esto contribuye a un temor constante contra la subcontratación, outsourcing o tercerización. Como lo quiera llamar.

Históricamente, la tecnología siempre ha causado cambios en el mercado laboral y estos cambios siempre llevan a un aumento de la productividad humana. La invención del avión no reemplazó la conducción, sino que permitió que los seres humanos viajaran ampliamente, creando conexiones entre ciudades y sociedades que no habrían existido antes.

Del mismo modo, la evolución de Internet no ha dado lugar a que los robots eliminen todos los trabajos, sino que ha proporcionado a los seres humanos las herramientas necesarias para aumentar la productividad.

¿Entonces la tercerización es Satanás?

No, no lo es. Cuando se dice que la tercerización es “mala” para el trabajador siempre se señala a que le pagan menos de lo que en realidad cuesta hacer ese trabajo. O que están tomando el trabajo como mercancía y que por eso explotan al trabajador. Todo lo contrario, la tercerización es un eslabón vital para la eficiencia y la flexibilidad del mercado laboral. La libertad de subcontratar es importante porque el objetivo de la subcontratación cambia con el tiempo. Esto dependerá de la función de los costes, los salarios, los precios de alquiler, las condiciones de la demanda, etc. Lo mismo ocurre con el servicio al cliente, los servicios de conserjería, el almacenamiento, los servicios de distribución, ingeniería e incluso la producción y el marketing. Cuanto más técnica y compleja sea la producción, más importante será la tercerización.

Admitiré que muchos gerentes y empleadores pueden ser «desalmados», despiadados, injustos, poco visionarios y sencillamente estúpidos. A la larga, serán sustituidos o expulsados del mercado. A corto plazo, la mayoría de los trabajadores simplemente consiguen un mejor trabajo o aceptan una mala gestión hasta que algo mejor aparece. La creación de empleo y un mercado laboral flexible son las claves para este tipo de protección laboral.

Y ahí es donde entra a jugar la subcontratación en línea (o gig economy), ya que es la manifestación moderna de la tercerización internacional y debería recibir el mismo apoyo de los economistas como lo recibe el libre mercado.

Usando Amazon Mechanical Turk, Upwork, o cualquiera de los cientos de otras plataformas, se puede ganar dinero con sólo una computadora y una conexión a Internet. Estos microtrabajos en Colombia y el mundo, pueden ir desde transcribir un texto en una foto por 2 centavos de dólar el minuto a trabajos más avanzados como el diseño gráfico que puede llegar a pagar $200 USD la hora. Y lo mejor de todo: las personas son pueden rechazar ofertas laborales tan pronto como detecten que están siendo maltratados.

La subcontratación en línea (o gig economy) es la manifestación moderna del comercio internacional y debería recibir el mismo apoyo de los economistas como lo recibe el libre mercado.

En un futuro próximo ideal en el cual no haya mucha intervención del gobierno, a medida que se amplíe esta nueva ola de subcontratación, el trabajo se realizará principalmente a través de Internet y las plataformas tecnológicas permitirán a compradores y vendedores, contratar trabajos a través de subastas dinámicas y continuas. Las corporaciones ya no contratarán a empleados de tiempo completo en casa que realicen todas las tareas por sí mismos, sino que estos empleados se conectarán con una red global de trabajadores disponibles bajo demanda. Esta tercera ola de externalización, abrirá nuevos mundos de productividad, ampliará las oportunidades económicas en todo el mundo y cambiará la naturaleza del trabajo.

Con todo lo anterior, se espera que los economistas entiendan los beneficios de la división del trabajo. Si tú y tu familia tuvieran que vivir sólo de lo que pudieran producir por ustedes mismos, serían muy pobres. Tu situación tampoco mejoraría mucho si solo pudieras comprar lo que los residentes de tu ciudad o pueblo produjeran. A medida que el sector comercial crece, se hacen posibles una especialización más intensiva y, por lo tanto, una división del trabajo. Combina esto con el aumento de la productividad, el crecimiento del conocimiento y la inventiva, y verás resultados de prosperidad masivos.

Según Adam Smith, «la división del trabajo está limitada por la extensión del mercado«. Si la extensión del mercado está artificialmente constreñida por los políticos (nadie más tiene tal poder), es entendible que la división del trabajo y su progreso asociado, también estén estancados, dando como resultado un “nosotros” más pobres de lo que debiéramos haber sido.

Por lo tanto, siempre que los políticos intenten incitar al público contra el libro comercio de la mano de obra a través de plataformas digitales, debemos preocuparnos.

¿Estas plataformas realmente me tienen que reconocer como trabajador?

Aquí debemos tener cuidado con el Turco, ya que todas esas conquistas sociales de las que tanto alardean los socialistas no han hecho más que hacernos depender de un grupito de gente que se reúne una vez al año a decidir arbitrariamente, cuánto es el valor mínimo que debemos ponerle a nuestro trabajo o al de los demás, distorsionando así los precios asignados libremente por la oferta y la demanda, y volviendo engorrosos los procesos de contratación y el libre desplazamiento para encontrar un trabajo mejor.

Se dice que los eufemismos para designar a los trabajadores (“rappitenderos”, “socios”, “colaboradores”) se usan más que todo para evitar cualquier responsabilidad contractual que acarree una carga prestacional. Un argumento contra lo anterior que tiene en cuenta en cuenta la normatividad laboral colombiana vigente, se encuentra aquí. Sin embargo, en el artículo se resalta que “este tipo de trabajos no están regulados”, lo cual sugiere que el camino a tomar está claro: intervenir este mercado ya que es lo suficientemente visible para tomar cartas en el asunto como lo muestra esta torpe iniciativa política.

Todas estas acusaciones olvidan una cosa: los acuerdos voluntarios.

La unidad básica de toda actividad económica es el libre intercambio, sin coacción, de un bien económico por otro. Además, la decisión de participar en un intercambio se basa en las preferencias subjetivas ordenadas de manera ordinal, de cada una de las partes en el intercambio. Para lograr la máxima satisfacción del intercambio, cada parte debe tener plena propiedad y control del bien que desea intercambiar y puede disponer de su propiedad sin interferencia de un tercero, como el gobierno.

Lo que vemos en cada una de estas aplicaciones es que una empresa ofrece una plataforma para que dos partes se encuentren entre sí e intercambien bienes y servicios. La empresa obtiene un pequeño porcentaje de la transacción por lograr establecer un lugar de encuentro para las mismas. Nada diferente de lo que una plaza de mercado hace en el día a día, al intermediar entre un cultivador y un consumidor final.

La esencia del capitalismo o el trade-tested-betterment es el consentimiento mutuo.

George Orwell, en «Politics and the English Language», escribió que «el mal uso o descuido de nuestra lengua hace que sea más fácil para nosotros tener pensamientos absurdos«. Un buen ejemplo de tal estupidez, es el aumento de los ataques contra los acuerdos voluntarios con consentimiento mutuo -para ser redundante-, logrados en cada una de las plataformas que conforman la gig economy. Detrás de estos ataques (por parte de personas que casi no entienden lo que están atacando) se esconde la idea de que requiere de un control gubernamental cada vez mayor. Este control se traduce en reglamentos, resoluciones, legislaciones y todas las demás barreras pensables que ralentizan el libre intercambio entre las personas. Bien lo dicen los “colaboradores” de estas aplicaciones: “no somos trabajadores de nadie, solo aprovechamos esta plataforma para sacarle dinero”. Como debe ser.

El intermediario es el villano perfecto de todas las películas en las que se montan los socialistas

Contrariamente a la creencia popular, los intermediarios añaden valor al proporcionar una mayor accesibilidad del producto.

Esta mayor accesibilidad puede ser geográfica, como cuando los empresarios recogen decenas de miles de productos alimenticios de diferentes partes de todo el mundo y los distribuyen en tiendas minoristas, cada una de ellas situada a poca distancia de los hogares de la mayoría de los consumidores locales.  Esta mayor accesibilidad trae mayor tranquilidad para los consumidores, como cuando los supermercados garantizan, tanto formal como informalmente, los productos que venden: si compras en tu supermercado local un galón de leche agria, puedes devolverla y recuperar tu dinero o un galón de leche fresca.  También, esta mayor accesibilidad puede venir en forma de más información, como cuando un supermercado descubre algún artículo comestible en algún lugar del Brasil del que nunca has oído hablar, y lo exhibe de forma prominente en su estantería para que logre llamar tu atención cuando visites el supermercado.

Cada consumidor es libre, por su cuenta, de visitar granjas, fábricas y plantas de procesamiento para comprar artículos directamente a los productores.  Pero, por supuesto, tales visitas consumirían mucho tiempo y costarían bastante en pasajes aéreos y otros gastos de viaje. Y he aquí lo importante del intermediario: nos ahorra más de lo que pagamos debido a su intermediación.

Los intermediarios brindan un servicio vital para el buen funcionamiento de la economía al facilitar las transacciones. El mundo es un lugar vasto y el comprador y el vendedor adecuados pueden tener dificultades para encontrarse el uno al otro. Los intermediarios los reúnen. Lo que quieres es que el intermediario sea lo más eficiente y rápido posible. ¿Recuerdas que en los viejos tiempos teníamos agentes de viajes? Ahora, mientras que algunos agentes de viajes generalmente especializados todavía están por ahí, tenemos en su reemplazo a Expedia y Kayak; estas plataformas son mucho más fáciles de consultar, más baratas y más eficientes, es decir, son mejores intermediarios. ¿Y qué podría ser más fácil y eficiente que Amazon Mechanical Turk, Rappi o Uber?

¿Por qué las ideas socialistas son atractivas?

Para complementar y terminar, la economista Deirdre McCloskey nos regala una opinión sobre lo atractivo del socialismo:

“Creo que la atracción que ofrece el socialismo surge de nuestra experiencia como niños en una familia cariñosa, en la que los ingresos provienen misteriosamente de papá, y mamá es la planificadora central.  A menos que seamos criados en una granja o en un pequeño negocio, no recibimos instrucción temprana sobre los encantos y los terrores del intercambio voluntario.  Creemos que las órdenes gobiernan la economía de la misma manera que las órdenes gobiernan a la familia o a la empresa dentro de ella, aunque el niño no se da cuenta de que los precios son los que realmente gobiernan el mercado.  Es chocante para un hijo de la burguesía como Marx, Engels y Lenin, encontrar que no pueden ordenar a los ricos que mitiguen la pobreza. No se le ocurre al niño que el intercambio voluntario y la ética liberal es lo que de hecho ha aliviado la pobreza. La ayuda no ha salido de la redistribución de la violencia estatal de los ricos a los pobres.”

Una característica destacada de nuestra época parece ser la invasión de las falacias anticapitalistas y un apoyo inminente a las ideas socialistas, pero, ¿por qué los no socialistas usan argumentos socialistas? No recuerdo exactamente dónde leí que las ideas pueden propagarse tan ampliamente que terminarían siendo utilizadas por personas que estarían en desacuerdo con los fundamentos que dieron origen a esa idea misma.